Ficha unidad 5: Captar la atención del cerebro
Andrés
López Salinas
Referencia
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Jensen, E. (2004). Capítulo 5: Captar
la atención del cerebro. En Cerebro y
aprendizaje: competencias e implicaciones educativas (65-78). Narcea
Ediciones.
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Síntesis y principales conclusiones:
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El texto comienza dándonos una breve aproximación
biológica y química del fenómeno de la atención. En este aspecto, se dice que
los seres humanos al estar despiertos tienen que tomar constantemente la
decisión de en qué enfocar su atención, y esto se hace alrededor de unas
100.000 veces al día, y puede ser muy variable, externa o interna, centrada,
difusa, relajada o vigilante. Al momento de captar la atención de algo,
nuestros ojos transportan la información de lo que vemos al cerebro, y esto
también ocurre de manera inversa, es decir, el cerebro manda información a
las neuronas de la retina y ocurren dos cosas, la primera es que se el
cerebro va diferenciando la información que recibe desde las neuronas de la
retina para poder permanecer atento, y la segunda es que existe un mecanismo
que ignora también todo lo que no entre en la categoría de lo que estamos
prestando atención. Por ejemplo, si se está buscando un cuaderno de color
rojo, el cerebro (el núcleo genicular lateral) suprimirá la entrada de todos
los demás estímulos que se alejen de las características de lo que uno busca,
por ejemplo carpetas, folletos, cajas, o cualquier objeto de otro color, y
mientras tanto, se entregará atención a todo lo de color rojo y que tenga un
porte aproximado al del cuaderno, de esta forma se logrará llevar a cabo la
tarea. En resumen, la atención selectiva depende de qué tanto se puedan
suprimir los datos no relevantes, y qué tanto se pueda amplificar la atención
en los relevantes. En cuanto a la parte química de la atención, se presentan
datos de distintos neurotransmisores que se relacionan con algunos estados,
por ejemplo la acetilcolina que pareciera estar relacionada con la
somnolencia y que en general sus niveles aumentan al final de la tarde y durante
la noche, la adrenalina que claramente se presenta en momentos de más alerta,
y la noradrenalina que sería la mayormente implicada en la atención, ya que
cuando uno se encuentra somnoliento sus niveles son muy bajos, y cuando se
encuentra alerta o estresados, se encuentra en niveles muy elevados. Por otro
lado, se ha descubierto que existen ciclos de atención durante el día de unos
90 a 110 minutos cada uno, teniendo alrededor de unos 16 al día, y durante
estos se ha descubierto que el cerebro varía alternadamente en su capacidad
de resolver problemas del ámbito verbal o espacial de manera significativa,
esto nos hace pensar que quizás al tomarle algunas pruebas a los alumnos,
afectaría drásticamente sus resultados el estar en el momento del día equivocado.
Finalmente se dice que hay 3 razones por las que no es conveniente tratar de
mantener la atención de los alumnos durante bloques de 80-90 minutos, primero
se debe procesa la información que llega muy rápidamente, segundo, se debe
interiorizar la información dándole un significado desde la propia
experiencia, y finalmente se necesita imprimir este aprendizaje, de esta
forma, se entiende que no se puede tener a alumnos poniendo atención,
mientras generan una introspección de lo aprendido y lo interiorizan, y
además esto hacer durante muchas horas seguidas, el conjunto de estas cosas
sólo podría ser una merma en el aprendizaje.
En relación con la educación en el aula, podemos
decir entonces que un estudiante podría ser capaz de captar la atención del
profesor y de la clase si ésta resultara relevante, cautivadora y elegida por
el alumno, en caso contrario, es muy probable que la clase se transforme en
algo poco interesante, y el cerebro tendería a fijar su atención en otros
estímulos.
Todo esto de la atención, también se puede
trasladar hacia los profesores, y trabajadores en general, quienes se ha
demostrado que logran una mayor producción si es que tienen descansos de
10-15 minutos, cada 110-120 minutos. Asimismo, el darle un descanso a los
alumnos de unos 1 o 15 minutos, permitirían la reflección, el relajo, leer,
entre otras cosas, lo que sería bastante provechoso, sin embargo, esto no
debe ser establecido con directrices, si no el cerebro lo considerará como descanso.
Finalmente el autor nos explica implicancias sobre
el TDAH y los últimos estudios que nos indican varias cosas: como primera
aproximación, el hecho de que alguien sea diagnosticado TDAH implica que
tenga problemas para centrar la atención, pero esto no demuestra que no
puedas prestar atención, si no que se fijan en todo, y les cuesta diferenciar
cuál estímulo es más relevante, a nivel biológico se han encontrado
relaciones entre el TDAH y estructuras más pequeñas de atención en el lóbulo
frontal derecho exterior y en los ganglios basales, además se ha descubierto
una sorprendente conexión entre TDAH y madres fumadoras.
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Breve comentario:
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Lo planteado en el texto resulta de suma importancia para cambiar de
una vez por todas el modo en que se llevan las clases actualmente, ya que
existiendo evidencia científica de cómo se puede modelar la atención para un
óptimo aprendizaje se deberían empezar a aplicar cambios pertinentes con
estas nuevas evidencias, que podrían lograr grandes cambios tanto para los
profesores, para los alumnos, y para el ambiente escolar, sin la necesidad de
un gran gasto en recursos, sino que sólo con la voluntad y el conocimiento.
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Citas textuales:
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“Movimientos tales como estirarse o correr pueden
ayudar a centrar la atención. Se debería alentar a los alumnos a ponerse de
pie y estirarse, si tienen sueño” (p. 69)
“Se puede captar la atención de los alumnos o ellos
pueden estar elaborando significado, pero nunca las dos cosas al mismo
tiempo” (p. 72)
“Como hemos dicho, el cerebro está mal diseñado para
la atención centrada y continua. Lo contrario, un exceso de atención es
asimismo una forma de déficit de atención” (p. 75)
“La vieja idea respecto a la atención era intentar
captarla y mantenerla. Hoy día, se puede tener del 20 al 40% del tiempo de
atención de los alumnos y obtener resultados asombrosos.” (p. 77)
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