Ficha unidad 3 y 4: Percepción de facilitadores, barreras y necesidades de apoyo de estudiantes con discapacidad en la Universidad de Chile
Javiera Ponce
Referencia
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Mella, S.,
Díaz, N., Muñoz, S., Orrego, M., & Rivera, C. (2016). Percepción de
facilitadores, barreras y necesidades de apoyo de estudiantes con
discapacidad en la Universidad de Chile.
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Síntesis y principales conclusiones:
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Éste es un estudio que se realizó con el objetivo
de conocer la percepción de los estudiantes con discapacidad acerca de los
facilitadores y barreras que influyen en su ingreso y permanencia en la
universidad. Los autores parten por introducir el tema hablando de las normativas en el avance a la inclusión
educativa en educación superior, enunciando que pese a la existencia de
una serie de normativas relativas al avance hacia la inclusión educativa en
educación superior, éstas no están
precisamente relacionadas con los resultados al respecto. Lo anterior puesto
que existen cifras que indican que en nuestro país el 12.9% de las personas
tiene alguna discapacidad, de éstas el 6.6% accede a la Educación Superior,
del cual sólo el 2.66% la termina. Posteriormente, se continúa hablando sobre
los principales programas de apoyo a
estudiantes con discapacidad en Chile, comentando al respecto que en
nuestro país, existe escasa información sobre cuáles son y la caracterización
de sus estudiantes. Pese a lo anterior, los autores destacan programas de
apoyo pertenecientes a algunas de las universidades más importantes de
nuestro país. Así, destaca la Pontificia Universidad Católica de Chile, que
cuenta con un Programa para la Inclusión de Alumnos con Necesidades
Especiales (PIANE), donde se implementan medidas como apoyos académicos y
tecnológicos, asesoría a los docentes para adaptaciones curriculares y
sensibilización a la comunidad universitaria respecto a la discapacidad.
Además de la Universidad de Concepción con su Programa de Asistencia
Psicopedagógica, Tecnológica y Psicosocial para Estudiantes con Discapacidad
Visual, llamado Aula de Recursos y Tiflotecnología de la Universidad de
Concepción (ARTUC), el que tiene por objetivo favorecer el ingreso,
permanencia, continuidad y titulación de alumnas y alumnos con discapacidad
visual. Frente a estos programas, la Universidad de Chile se ve en una gran
desventaja con su Programa de admisión especial para personas con
discapacidad visual, el que carece de un seguimiento actualizado de estos
estudiantes, y también carece de un programa de apoyo para ellos.
Posteriormente se da paso a aclarar los enfoques conceptuales asociados al estudio,
partiendo por la definición de discapacidad de la Clasificación
Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud CIF (OMS,
2001), seleccionada por ser usada a nivel mundial,
además de tener un enfoque biopsicosocial, en el que las problemáticas del
individuo son el resultado de su interacción con su contexto, incorporándose
aquí los factores contextuales
(correspondientes a factores externos que tienen alguna influencia en el modo
en que el individuo se desempeña en la sociedad en la que está inserto), los facilitadores (correspondientes a
aquellos factores que al estar presente favorecen el funcionamiento,
reduciendo a su vez la brecha de discapacidad), y las barreras (las que ya sea estén presentes o ausentes, van a
limitar el funcionamiento, generando discapacidad).
Así, en cuanto
a las principales conclusiones del estudio a partir de los resultados
obtenidos, resulta importante que se amplíe la admisión especial –en lo
posible- a todas las carreras. Finalmente, se reconocen como 1) Principales facilitadores para el
ingreso a la universidad: apoyo de profesores y compañeros de educación
media y la familia; 2) Facilitadores
para la permanencia: apoyo de compañeros y docentes frente a
dificultades; y 3) Barreras pedagógicas y comunicacionales: los docentes que no
identifican a los EcD en sus clases, ignorando por completo su discapacidad,
lo que conlleva al uso de material que no esté bajo los parámetros de diseño
universal.
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Breve comentario:
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Mientras iba adentrándome en la lectura de este estudio, me hacía
mucho sentido todo lo que los autores iban planteando, puesto que en la
mayoría de los casos se habla de facilitar el acceso de todos los estudiantes
a la educación superior –incluyéndose acá no sólo a estudiantes con alguna
discapacidad, sino que también está el caso de estudiantes que entran por las
diferentes vías de acceso que tienen las universidades, como es el SIPEE en
la Universidad de Chile- y está bien,
sabemos que en algunas ocasiones cuesta mucho lograr esa ‘‘meta’’ que es tan
importante en nuestra sociedad chilena, correspondiente a ingresar a estudiar
una carrera universitaria, pero eso no lo es todo, la verdad es que eso
corresponde sólo al primer paso, de ahí en adelante el verdadero desafío en
mantenerse en la universidad y culminar esa carrera que tanto nos alegraba
haber comenzado. Así, en este estudio queda en evidencia la posición tan
deficiente que tiene la Universidad de Chile respecto a esta situación, dado
que no se tienen datos de programas o algún apoyo para la permanencia de
estos estudiantes que hacen ingreso a la universidad por el programa de
admisión ‘‘especial’’ para personas con discapacidad visual.
Lo anterior, me llena de sentimientos de disgusto, los mismos que han
surgido clase a clase, al ver las falencias de nuestro sistema educativo,
quedando ampliamente en deuda con nuestros estudiantes que tienen alguna
discapacidad de cualquier tipo.
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Citas textuales:
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‘‘[…] el 12,9% de los chilenos tiene discapacidad, el 6,6%
del total de las personas con discapacidad accede a la Educación Superior
(Universidades, Centros de formación Técnica e Institutos profesionales) y sólo
el 2,66% de estas la completa’’ (MIDEPLAN, 2004 como se cita en Mella &
Díaz, 2016 p.3).
‘‘En nuestro país existe escasa información de los
programas existentes, los modelos de apoyo y la caracterización de sus
estudiantes’’ (p.4).
‘‘El programa de admisión especial, no cuenta con
información de seguimiento actualizada sobre la situación de estos estudiantes
y tampoco cuenta con un programa de apoyo para los estudiantes con discapacidad
reconocido en las normativas universitarias’’ (p.4).
‘‘Los
estudiantes se muestran reticentes frente a la posibilidad de realizar
adaptaciones curriculares para facilitar su desempeño académico, lo que se
puede relacionar con la baja autopercepción de dificultad manifestada por
todos, así como también a la necesidad de tener el mismo nivel de exigencia que
sus pares’’ (p.16).
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