Reflexión sobre la contingencia social !

 Autora: Eliana Pérez Trujillo


Actualmente en Chile, se han presentado varias manifestaciones por causas sociales, éstas iniciaron el 18 de octubre y hasta el día de hoy continúan. Varias personas decidieron salir a marchar en contra de la desigualdad social en búsqueda de reformas sociales que mejoren la calidad de vida, usando lemas como: "Chile despertó", "por la dignidad de nuestro pueblo a la calle sin miedo" y "no estamos en guerra", entre otras. 

Es importante mencionar las diferentes demandas que se han llevado a cabo, por un lado, está el sistema de pensiones, la salud, transporte, el cambio de constitución para así lograr una mejor distribución de las riquezas, la educación, entre otras. Esta reflexión se centrará en las demandas educativas. Para entender un poco mejor a que se refieren, es necesario conocer uno de los discursos en los cuales se basa el sistema educativo.

El discurso del mercado educativo, hace alusión a las trasformaciones en la educación que se llevaron a cabo en la década de 1980, y que convirtieron la educación en una mercancía, lo cual significó introducir dos elementos: la competencia y la elección, los cuales se incorporaron a través del voucher y la promoción de las escuelas privadas financiadas por el Estado, llamadas comúnmente como particulares subvencionadas (Acuña, Assael, Contreras y Peralta, 2014). Es pertinente mencionar que la enseñanza en las escuelas subvencionadas y municipales es inferior a las privadas, lo cual contribuye a crear una brecha educativa, que afecta a los y las jóvenes en las oportunidades para poder acceder a la universidad, ya que por un lado se ofrecen varias opciones en el mercado, sin embargo, solo algunas personas logran pagar un buen centro educativo, el cual les asegurará la entrada a la universidad. Desde la perspectiva neoliberal, la educación posee relevancia social, pero también un gasto, por lo cual se hace necesario para el estado solo subsidiar a las familias que no cuentan con dinero para pagar, por lo que se administra la calidad de los establecimientos para que las familias con dinero deseen enviar a sus hijos a colegios pagados, ya que si la calidad fuera la misma en todos los establecimientos, todos desearían enviar a sus hijos(as) a las escuelas no pagadas (Acuña, Assael, Contreras y Peralta, 2014). Por lo tanto, nos encontramos con una realidad donde las personas que nacen en una situación de desventaja socioeconómica, al crecer se encuentran con un sistema educativo que en lugar de reducir las brechas las aumenta, por lo que se les hará muy difícil acceder a una buena educación y calidad de vida, ya que en vez de encontrarsen con facilitadores en el camino se encontrarán con barreras que les impedirá  el acceso a éstas. Como se menciona en Bolívar (2013, p.16), “las desigualdades iniciales ante la cultura se transforman en desigualdades de logro escolar y, más tarde, las desigualdades de capital escolar ya acumuladas en nuevas desigualdades de aprendizaje, lo que tiende a aumentar las diferencias”.

Por otro lado, las personas con bajos recursos económicos que con su esfuerzo logran acceder a la universidad, se encuentran con dificultades al costearla, por lo que suelen pedir el crédito con aval del estado (CAE), debido a que otras opciones como la gratuidad, se ofrecen a un bajo porcentajes de estudiantes. Sin embargo, desde mi perspectiva el CAE desde ningún punto de vista es una buena opción, ya que suele cobrar tasas de interés muy altas que hacen que los y las jóvenes egresados estén buena parte de su vida pagando deudas millonarias. En las manifestaciones que se han realizado en estos últimos meses los y las estudiantes han pedido que se borren estas deudas millonarias o que se modifique el CAE a favor de los y las estudiantes. Asimismo, se busca que la educación deje de ser un privilegio y se convierta en un bien común.

Por último, pienso que son muy pertinentes las demandas educativas que se han llevado a cabo durante el estallido social, ya que se hace necesario una modificación del sistema educativo, para que así los y las jóvenes que por diversas razones actualmente no pueden acceder a una educación de calidad puedan lograrlo disminuyendo así las brechas educativas entre unos(as) y otros (as).  Es interesante mencionar que el estallido social inicio por las acciones de estudiantes indignados(as) por las desigualdades, donde el alza del metro fue solo una más de tantas. Los y las estudiantes motivaron a muchas personas a salir a las calles para manifestarse por las injusticias que se venían gestando desde varios años atrás pero que explotaron con el gobierno de Sebastián Piñera. La privatización tanto de la educación como de la salud y de otros servicios, viene desde la dictadura de Pinochet sin embargo, los y las chilenas al pasar el tiempo empezaron a cuestionarse este sistema neoliberal, ya que si bien prometía el crecimiento económico, los y las beneficiados (as) no eran la clase trabajadora sino precisamente la clase alta chilena, la cual acumula la mayor parte de las riqueza mientras que la clase baja, lucha por llegar a fin de mes y la clase media permanece endeudada.



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Referencias:

 Bolívar, A. (2013). Justicia social y equidad escolar. Una revisión actual.



Acuña, F., Assaél, J., Contreras, P., & Peralta, B. (2014). La traducción de los discursos de la política educativa en la cotidianeidad de dos escuelas municipales chilenas: La metáfora médica como vía de análisis. Psicoperspectivas13(1), 46-55.

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