Educación desigual: el descontento de los ‘‘no privilegiados’’
Javiera Ponce
Los últimos meses en Chile
han estado marcados por cambios y cosas ‘‘inusuales’’ para muchos, como ver al
fin al pueblo luchando en las calles por hacer valer sus derechos e ideales
ante una desigualdad que desde hace tiempo nos aqueja, y que aceptábamos quizá
por falta de valentía o por resignación a soportar la vida que ‘‘nos tocó’’,
pero bastó que unos pocos se atrevieran, que mostraran coraje, para que todos
les siguiéramos en esta lucha hacia un país más justo.
Una temática importante para
efectos de este blog, y ligada a la situación país en la que estamos inmersos en la actualidad, es cómo
esta desigualdad está presente en la educación, es por esto que trataré de
abordar brevemente algo de esta temática en la presente columna bajo el título El descontento de los ‘‘no privilegiados’’.
Para mí, esta temática es
algo que he visto muy de cerca, sobre todo durante mis últimos años de
enseñanza media y posterior ingreso a la universidad. Muchos de nosotros –y lo
confirmo cada vez que hablo acerca de este tema con alguien- pasamos por la
etapa escolar y salimos de ella creyendo que ya teníamos nuestras vidas casi resueltas,
que lo peor ya habría pasado, simbolizando esa meta cumplida con un simple
cuadro llamado ‘‘licencia de enseñanza media’’. Ya con esa etapa cumplida, y la
vida vivida –como ingenuamente creíamos- se nos abren las puertas a lo que es
el mundo real, una realidad que para muchos de nuestros jóvenes llenos de
sueños, se remite a adentrarse a un precario mundo laboral, rodeado de
injusticias y menosprecio de sus habilidades;
Otros, con un poco más de ‘‘suerte’’ –y esfuerzo- logran entrar a un instituto;
Y finalmente están los ‘‘más privilegiados dentro de los no privilegiados’’,
aquellos que logran llegar a la universidad llenos de sueños, los que provienen
de familias sencillas, las que se llenaron de emoción al ver los resultados de las postulaciones y
enterarse de que entraría a una universidad estatal… ¡que orgullo! No obstante,
esta bella historia donde todo parece ser bueno, casi un sueño, se puede transformar
en una pesadilla en un segundo si no se le ofrece al alumno un apoyo completo,
que refleje la intención de una educación inclusiva.
Si bien, en nuestro país existen diversos sistemas de admisión ‘‘especial’’ a algunas universidades, esto no es suficiente. De nada sirve abrir las puertas a uno que otro estudiante por sus méritos académicos o situación económica a una universidad y carrera prometedoras, si no se les brinda algún tipo de apoyo ante una instancia en que lo pudieran necesitar en cada una de las situaciones a las que van a tener que ir haciendo frente en este nuevo desafío que es el ingreso a la universidad. Es así como la Universidad de Chile se ve en una gran desventaja en todo lo que a esta temática respecta, por ejemplo, con su Programa de admisión especial para personas con discapacidad visual, el que no cuenta con un seguimiento actualizado de estos estudiantes, y además carece de un programa de apoyo para ellos (Mella, Díaz, Muñoz, Orrego & Rivera, 2016), lo anterior en comparación a otras universidades como la Pontificia Universidad Católica de Chile –entre otras-, que cuenta con un Programa para la Inclusión de Alumnos con Necesidades Especiales (PIANE) consistente en la implementación de medidas como apoyos académicos y tecnológicos, además de asesoría a los docentes para adaptaciones curriculares y el trabajo con la sensibilización de la comunidad universitaria respecto a la discapacidad (Mella, Díaz, Muñoz, Orrego & Rivera, 2016).
Lo anterior evidencia la importancia de no sólo facilitar el acceso a la universidad a los estudiantes por estas vías ‘‘especiales’’ de admisión, sino que también es importante –entre otras cosas- que se realice un seguimiento a estos estudiantes, así como también que exista algún programa de apoyo que esté atento a lo que pudieran requerir. Asimismo, en cuanto a la admisión de alumnos con alguna discapacidad es importante que tanto la universidad –como infraestructura- como la comunidad universitaria estén preparadas para recibir a estos alumnos, ya sea implementando talleres y asesorías a los académicos para adaptar la forma de trabajo o también sensibilizando a la comunidad en cuanto a la temática.
De esta manera, es importante que no decaiga la lucha respecto a la importancia de trazar un camino hacia una educación menos desigual e inclusiva a la que todos y todas puedan tener acceso.
Referencias
Mella, S., Díaz, N., Muñoz, S., Orrego,
M., & Rivera, C. (2016). Percepción de facilitadores, barreras y
necesidades de apoyo de estudiantes con discapacidad en la Universidad de
Chile.
Fuente de video: https://www.youtube.com/watch?v=9fbVHZTUmGU
Fuente de video: https://www.youtube.com/watch?v=9fbVHZTUmGU
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